lunes, 22 de septiembre de 2008

NUEVOS POETAS

Al caminar por las calles de Londres, París o cualquier capital del mundo globalizado, nos sentimos encapsulados en el rigor de la ciudad, y muchas veces de la suciedad a nuestro alrededor; y esto hace que olvidemos que no hace mucho grandes poetas o sólo aficionados a las palabras dejaban inscritas sus emociones en una caminata por Hyde Park o Los Jardines de Luxemburgo intuyendo que encontrarían sus juegos de palabras y raciocinio para entender lo que pasaba por sus ojos: abistando lo mejor del ser humano o lo recóndito que se expresa en una caminata torcida, una mirada lasciva o un tic en el cuello. Los poetas de nuestros días están más en un Café Nero, Costa, Starbucks o similar para tratar de descubrir que los sentimientos, las palabras y las alegorías siguen viviendo en el mismo ser humano que paseo su novia un domingo por los castaños del Jardín de Luxemburgo, para después llevarla a la brasserie de la esquina a tomar un te o café. Hoy esa misma pareja está abrumada con sus cuentas de hipotecas, automoviles, gadgets y otros, que al juntarse en la cafetería frente al lago en Hyde Park sacan toda la tecnología previsible para hacer una linda tarde de domingo en un happy-techno-brunch. Al final vivimos a la poesía en la calle y nos mezclamos al revivirla, sin perder el sentido como sociedad a obtener lo más grande y preciado que nada de la globalización nos puede dar: felicidad. ¡Que vivan los poetas vivos¡

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