lunes, 22 de septiembre de 2008

EL TECLADO

No recuerdas el día que sentado mirabas al vacío y esperabas una llamada


Recuerdas el día menos pensado que tus miradas se atribulaban en la oscuridad

y el tiempo de los recuerdos iluminaban la escalera que todos los día dejaba

tu paso al caminar.

¿Dónde quedó mi teclado?

Ese teclado que es mi única compañía desde que nadie me avista.

Teclado de miles de sonidos que yo los imagino para no sentirme sordo de mis

amores.

Quiero que descubras si estoy en lo cierto, si un día todos nos quedaremos esperanzados

que el teclado nos golpee con su sonido y nos despierte la memoria que inerte viene y va

sin dejar más allá.

Teclado de fina historia que recompensa soledades, angustias y quehaceres del alma.

Teclado que diste con la alegría y la gloria que muchos no trasnochan para vencer el anonimato y no tener desencanto.

Te expreso mi alegría de tener un amigo que mudó al viento siempre reconforta lo más alto de mi pensamiento.

¿Te da alegría tu teclado?