miércoles, 4 de marzo de 2009

CARNAVAL ENSOÑADO

Soñé que estaba flotando en el espacio. Volaba con los brazos bien abiertos. El cielo azul; el gris nuboso había desaparecido. La transparencia fue mi aterrizaje que cayó en una piscina. La piscina era muy grande, un delfín hacía piruetas; mientras yo, en el medio, nadaba a la escala para reconocer el terreno. vi que no sólo volaba y flotaba, salí caminando. Al paso dejé las huellas del agua, que en el sol radiante se esfumaron en segundos. Caminé y mis ojos se toparon con una gran casa iluminada; para mi sorpresa encontré un grupo de gente celebrando un matrimonio. No era algo habitual casarse en un matrimonio donde todos los invitados tenían máscaras multicolores, igual al del festival de Venecia. La música alegre, mucha champagne, comida deliciosa y los novios no se veían. Parece que me equivoqué; no es un matrimonio el destino de mi caída. Pregunté a un mozo: -¿Es éste un matrimonio? - No señor, me respondió. - Es un entierro. - ¿Entierro?, Pero tanta algarabía en un entierro. Me interrogué, si realmente estaba soñando. El mozo se acercó y me dijo: -Señor, no sabe usted que actualmente están de última moda los entierros con carnavales. -¿Entierros con carnavales?, que idea más estúpida. -No es estúpida, me contestó el mozo. Es una fiesta a la vida. Todo lo que hemos de dejar en este mundo pertenece a la fiesta del alma. El esplendor rebosa el cielo para recibir en un carnaval lo más precioso que tenemos, lo único que nos pertenece: nuestra alma.

Caí en picada. Estaba amodorrado. Me duele la cabeza. Me levanté de mi cama y me tomé un gran vaso de agua. Fui al baño y me miré en el espejo. Observé mis ojeras que me contaron lo mal que dormí. Al final, me levanté y no pude recordar mi sueño. ¿Pueden ustedes recordar el suyo?

No hay comentarios: