sábado, 13 de junio de 2009

SE BUSCA FUTBOLISTA

La mascarilla no sirve de mucho, dicen los médicos, por la gripe porcina; que tuvo la mala suerte de ser bautizada con un nombre poco estético. La gripe no llega al fútbol, ya que la contratación de Manuel Pellegrini al Real Madrid, no tiene ningún atisbo de influenza. Los millones a repartir entre contrataciones de los nuevos jugadores, más la "maravillosa" suma del nuevo técnico dejan a cualquiera fuera de toda proporción. Será por eso que una antigua dama en Escocia pasaba mirando el canal de deportes por televisión auscultando lo brillante que podría ser el futuro de su nieto. "Ya que no se le ve futuro en las aulas universitarias, se le ve futuro en el verde mar donde una pelota hace el deleite de los aficionados y abulta más de una billetera". Esto del fútbol se ha convertido en un negocio que lo hubieran disfrutado los caballeros de la corte de la Reina María Estuardo. Al final, la dama escocesa logró su alegría de ver convertido a su nieto en una estrella del balompié y, justamente, en la peor época de la familia, cuando el padre del joven había quedado sin trabajo. Al principio, pensaron que su destino era el baile, ya que Jonathan, era un elástico en sus movimientos y después de ver la película "Billy Elliot", se les abrió el apetito. Pero el padre de Jonathan, recio hombre del clan y miembro de la Iglesia local, se opuso con férrea decisión: "No quiero gente rara en mi familia". Al final Jonathan, pudo darle a su abuelita lo más deseado: un televisor plasma de medidas cinematográficas y toda la tecnología que la dama escocesa deseaba. Era fanática del Wii, pasaba horas jugando golf, al final del día se tomaba su vaso de Oporto, para gratificar su espíritu ganador. Y para coronar la fiesta deportiva, continuaba su puzzle de mil piezas. Al entrar a la terraza de su casa, se divisaban las claras definiciones deportivas de su nieto. En una esquina había un bate de criquet, unos palos de golf y una pelota de fútbol. Desde su nuevo computador, que su nieto le había regalado, le mandaba un correo: "Jonathan, my dear, al salir de casa hoy en la mañana con una tormenta de las peores que me han tocado, mi auto murió. El mecánico dice que el arreglo será muy costoso, tu sabes mi querido, que este auto es del año setenta y ocho; qué más se le puede pedir. Tú crees my dear que podrás comprarme un Range Rover para poder sortear tanto barro. Dios te bendiga. Tu abuelita que te adora, Rose.

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