martes, 28 de julio de 2009

Diaro de Aurore de Lisle

Hoy empezamos como todos los días en el café de la Avenida Víctor Hugo,
que podría ser el mismo café en Managua, Río, Buenos Aires o donde tú te
encuentres, no hay placer que una taza de café no dé. Ajetreos, felicidad,
emprendimientos, proyectos,sueños, escritura. Tal vez, un conocido que nos saluda al pasar y nos invita otro café para relajar el día. Santiago ciudad extendida por una planificación enredada, nos regala unos buenos café diarios en Isidora Goyenechea, o calles adyacentes, y si queremos un poco de jaqueca y salir contaminados, el Parque Arauco y el Alto Las Condes, dos lugares especiales para pensar que el "aire" es nuestro máximo valor adquirido. Santiago es una ciudad
que no tiene magia, su corazón está cansado de tanta contaminación, y la Cordillera como postal con blancos manchones que nos reviven la gracia de la maravillosa naturaleza, también nos recuerdan que La Cordillera nos reprocha tanta construcción desatinada, falta de áreas verdes, parques para los niños, al igual que muchas otras ciudades de Chile, donde el corazón ha quedado retenido, para que algún ser contemplativo nos dé las aristas por dónde seguir. Debemos detener la aberración de cemento sin moderación. Por el momento el capuchino, el mocca latte nos esperan con un olor incipiente a canela que nos anuncian que la modernidad no olvidando la historia, transforman el corazón de una ciudad que emociona.

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