sábado, 29 de agosto de 2009

¿PODEMOS CREER EN LA SUERTE?

¿Podemos creer en la suerte?
La suerte es como una poción mágica, nos deja entusiasmado, nos atrae el misterio y mucha ficción. Sin suerte no hay oportunidades, sin oportunidades no hay suerte.
Es tanto el enigma de la suerte que, día a día, nos sentimos atraídos por desafiarla.
Esta coraza que da tanta alegría como tristezas, puede llegar a producir momentos eufóricos como problemáticos; sin que nuestra paciencia tenga atisbos de capturarlos. La suerte en los juegos de azar, que brinda un júbilo radiante; que por segundos se hace inadmisible ante tanta “fortuna” y gentileza de la vida. Una bolita en la ruleta que deja atrás los renuentes pagos atrasados de fin de mes. Un As que repliega la aletargada incongruencia de no tener como pagar la universidad. Un billete en el suelo a la salida del restaurante que paga la cuenta de festejo con la dulcinea(o) del momento. ¡Hay que vivir en la realidad! ¡Qué buena frase! -sólo para la posteridad-. Los problemas nos ahogan, y el mar de inseguridades trastoca la fibra nerviosa y nos pone de mal humor. La vida se vuelve insoportable con encorvadas espaldas de cargamentos letales para nuestra salud mental. ¿Es la suerte el remedio prodigioso que llegó para salvarnos? ó ¿Es la suerte el látigo que nos azota sin contemplaciones hacia una vida de estragos? Un billete de la lotería que trajo mares de lágrimas y pesadillas al feliz ganador. Ustedes deciden. Al llegar a la oficina el Gerente General de una importante Empresa Minera, llamó a Pedro Izquierdo, su Gerente Comercial para una reunión de urgencia: tendría el gran honor de asistir a una conferencia con el Ministro de Economía del Brasil, para gestionar la incursión de empresarios Brasileños en la Comunidad Europea. De llegar a futuros acuerdos comerciales, la empresa en que trabajaba Pedro Izquierdo ocuparía el liderazgo en el rubro minero de su país. Lamentablemente, Pedro Izquierdo llegó quince minutos atrasado, por la congestión vehicular. Como Izquierdo no estaba, el Gerente General de la empresa llamó al segundo abordo para representarlo: Plácido Zenteno. Dos meses más tarde; luego de regresar de una exitosa gira por Brasil, Placido Zenteno fue ascendido a Gerente Comercial. Pedro Izquierdo, trató de llegar todos los días a la hora indicada. El reloj ya no marcaba su destino. ¿Ha eso llamamos suerte…?