jueves, 5 de noviembre de 2009

MONASTERIO DEL SILENCIO

MONASTERIO DEL SILENCIO (Monasterio de las Monjas de Belén, Valle de Casablanca, Chile)

Era una paz que no tenía nombre ni destino. Las montañas regalaban su finura de verdes, y los matorrales enmarañados ataviados de amarillo oscuro iluminaban la sombra donde un zorzal aterrizaba la lucidez de su canto. Las espinas recolectaban la brisa suave de la cordillera de la costa y los dedales de oro eran el mar, donde un camino que fue trazado por pies anteriores a los míos, disfrutaron de un amanecer o un atardecer de recogimiento. Las hermanas del Monasterio de Belén, en su discurso acústico fraterno, evocaban la sencillez de un mundo renuente a la mezquindad del diario vivir. Sus breves expresiones que traspasan la paz fraternal y la humanidad en su expresión sublime. La naturaleza como marco para la pintura, que cada paso sin apuro prodigaba una estrella fulgurante en el silencio merecido, de quién añora la tranquilidad espiritual; una capilla sencilla, con sus bancos de madera clara, su altar recogiendo el dolor y sufrimiento de tantas almas que al contemplar la cruz en su camino realzan su linda sonrisa, aflicción y temporal compasión en la reflexión de un día que se convierte en la consagración de minutos y horas de alejamiento contemplativo, para recargar baterías en un mundo que demanda la ausencia del silencio inspirador, y nos rechifla al oído que todos quedaremos sordos de tanta información y bulla estratosférica. El Monasterio del silencio acoge y abre los sentidos para sellarlos en la paz de la contrición y aferrarlos a la iluminación prodigiosa del hijo de Dios.


Casablanca, Chile, 04 noviembre de 2009

1 comentario:

Rodrigo Yáñez dijo...

Me gustaría ser bienvenido en aquél lugar que describes.
Se oye paz, y calma, casi como un paraíso digno de ser visitado. Justo el régimen que necesito hoy por hoy.

Quisiera pensar que el ingenuo cae rendido ante bellos sonidos que traen las brisas que calcas.