jueves, 9 de diciembre de 2010

Congelamiento global

Las ramas blancas sin movimiento no dejaron al pájaro acostarse, el congelamiento le trajo una desilusión, al no poder dormir en tanto hielo. “Es el calentamiento global, dicen los expertos”. Las noches con varios grados bajo cero tienen a los habitantes de esta ciudad con congelamiento del cerebro. La calefacción al máximo, donde un horno parece que va a derretir el queso de la pizza más fácilmente en el ambiente que en su normal fuente de energía. En una casa de tres pisos, el primero es como ir al polo norte, ponerse abrigo y gorro para que la sinusitis, rinitis y todas las alergias no cobren vida. En el segundo piso, se vive un campamento, el living se transformó en comedor, viendo la televisión o el computador; leyendo frente a la ventana donde la noche se deja caer y el hielo empieza a cobrar forma. Los techos se van cubriendo de harina extra helada y los árboles escondiendo sus ramas. El tercer piso muestra dos habitaciones abandonadas, el calor de la calefacción hace su entrada magistral para tener un sauna con entrada liberada. A las diez de la mañana vino el pedido del supermercado “Tesco”, al abrir la puerta asomé solo la nariz y mis ojos no se veían enterrada en un gorro, el hombre se asombró de verme tan abrigada. “Sí, hace frío, y creo que las temperaturas bajaran la próxima semana”, con una galante sonrisa dejó los paquetes; hay comida para dos semanas, si es que la nieve atrapa las calles. En la noche ni decirlo, un vaso de vino es imprescindible para que las orejas vuelvan a tener color. Otros prefieren chocolate caliente. Yo ya me aburrí de tanto chocolate, capuchinos y té. Prefiero una copa de la “Viña Los Vascos” que nos acaban de mandar de regalo. El tío de mi marido, manda todos los años una selección de vinos, en una caja que dice: “The Sunday Times selection”. A mí me encanta abrirla porque siempre me encuentro con la selección francesa y chilena compitiendo. Al tío David no lo vemos ni en pintura. Pero éste caballero victoriano es un hombre de negocios exitoso y encantador, con su casi dos metros no hay negocio que se le pueda ir de las manos. Fumando su puro a lo Winston Churchill, este Sir es de los pocos que van quedando con su rutina del club de caballero, cacerías y otros eventos sociales. Un amante de Chile, se alojó en el hotel Explora en San Pedro de Atacama. La altura lo afecto un poco…era de esperarse. Al final el frio se me paso hoy día, como estoy tecleando y me trajeron un chocolate caliente…otro más…mi cerebro puede recibir un poco de combustible. Blanca Navidad.