jueves, 3 de noviembre de 2011

Centelleo

Hay una tormenta en la costa brava;
reinaba la calma,
si la calma reina la impaciencia de los
silencios esquivos en la luna llena,
los fulgores del arrepentimiento
carcomen el reino de la atribulada noche
que no dio tregua al viento.
Silueta la sombra que la imaginación no
perdonó.

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