miércoles, 4 de junio de 2014

Congestión vehicular en la apertura del Parlamento

Hoy 4 de Junio, la Reina Isabel II abrió el Parlamento Británico y dió cuenta al país del programa de gobierno que traerá  nuevas reformas en materia de pensiones, reducción del déficit y otros temas de gran importancia. Toda la congestión vehicular para que su Majestad llegara al Parlamento fue una apacible demora. Al ver la calle, donde acostumbro a tomar el bus casi desolada, pensé que algún accidente habría ocurrido; pero luego recordé la apertura del Parlamento.  Se puso a llover, algo normal y  un viento helado enfrío mi espalda; al no ver señales de movimiento, me fui a un café al frente del paradero y disfruté observando como se juntaba la gente en la parada del bus.  Nadie se movía, excepto unos  niños vestidos con sus uniformes de colegio que aprovecharon la espera para jugar con una pelota de tenis. Volví a mi lugar de inicio;  y al fin después de una hora, el bus rojo número 319 hacia su aparición.  Mucha gente se fue al segundo piso, yo me quedé en tierra firme. Luego, ya sentada repasé a mis compañeros de viaje: a mi lado una joven de 19 años aproximadamente;  rubia, peló tomado y la piel con mucho acné, imperturbable leía los "sonetos de Shakespeare"; en la siguiente parada  subió una señora distinguida con sombrero de ala negro, impermeable del mismo color del sombrero y un pañuelo de seda en amarillo y blanco, zapatillas de cuero café oscuro y un bastón que le daba prestancia. En el paradero cerca de M&S  apareció  un hombre con chaqueta de cuero café y pantalones claros; su cara rojiza, pelo castaño y tenía  un tatuaje más abajo de su oreja derecha. Destilaba olor a vino de mala calidad; pero cantaba y sonreía; en un frenazo llegó a sentarse en la falda de una señora que con cara de pocos amigos le hizo un desprecio. Mientras el bus seguía su lento recorrido  observaba por la ventana la interminable fila de autos estancados. Mi vista se fue a un Bentley deportivo donde su conductora de pelo oscuro, piel oliva y ojos grandes miraba su iPhone,  y en el asiento del copiloto un  persona especial:  un bebé de meses muy ajustado con su cinturón  en su silla.   Esto es convivir con el mundo. A esa hora el Parlamento ya cerraba su sesión. 

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