jueves, 28 de agosto de 2014

TODO PUEDE CAMBIAR







Hay días que la vida se convierte en una pesadilla, y nos preguntamos si será por mucho…
Nuestros tiempos van dando el sonido que dejará entrever si todo se disipará, o la neblina y una llovizna serán impenetrable en nuestros  corazones.

Y la pregunta será:  ¿Es que sólo a mi me pasan estas cosas? Nos rebelamos ante la "injusticia divina” por segundos, días, meses y años… Y qué hay de esos avatares del día a día, que se convierten en “rabia” y muchas veces en acusaciones e impertinentes epítetos a las personas que nos quieren o nos rodean. 

Luego, como en los terremotos, tormentas, huracanes…sale el sol y ese rayo despeja nuestra mente por un tiempo.  Nos ponemos en campaña para enmendar lo que  entorpece el avance; y ahí está la clave, poner orden en la “casa”, respirar, reflexionar y tomar al “toro por las astas”. Hay momentos impenetrables, pero quedan en la ventana esperando por el arco iris que asome la cordura y regale, nuevamente, el alma al cuerpo.

Lo reconfortante es ese apoyo de familiares, amigos, novios, ex novios, ex maridos, el cartero, el ser invisible ante nuestros ojos que nos puede dar con una sola palabra ese "algo" nos haga recapacitar  y encontrar nuestro camino de la manera más insospechada.  Insospechado son los caminos de todos los días al salir de nuestras casas, insospechados son las excusas que tenemos para no ponernos de pie.  Ahora y aquí tenemos el gran triunfo de expresar el amor de muchas maneras y darnos tiempo para un “te quiero” y olvidar los rencores.  Alejemos esas nubes. Sí, es fácil decirlo, y difícil practicarlo; pero no faltará ese mensaje de donde sea, que abrirá los altavoces de nuestro corazón y hará resurgir la voluntad de creer y tener fe que todo puede cambiar, AHORA, YA…


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