martes, 23 de septiembre de 2014

"Seducción y otros poemas"



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                                                        FANTASMA ENAMORADO

OLAS EN LA PISCINA
-Cuando te presiento, entras y llenas mi corazón; Me renueva la esperanza, como el último día que el destino nos recortó el tiempo. Sé que nada será igual; sólo una estela nos regala la unión. Y en la noche, ese soplo del viento por la terraza, arrastrando las hojas a la piscina. Ayer me preguntaste por qué no he cortado el pasto. Después de ti, un jardinero tiene ese trabajo. –“No será peligroso tener a éste extraño en la casa”-. La cortina de la habitación se movió. -¿Estás ahí?, no te vayas.

En su calendario marco el 13 de noviembre, y el reloj se detuvo a las 13:00 horas., era un domingo lluvioso, cuando apareció de la mano de mi padre; lo sentí desde el corredor, un olor a jazmín llenó la habitación de ternura, y una lágrima iluminó mis ojos. Tantos años recordando su cara, se fue en un suspiro, y hoy tú has brindado la felicidad más grande de mi vida. Como a mí, recubrirás de historias a otras vidas en mil formas.

Cerca de la piscina, sí, ahí lo veo todos los días. La lluvia arrastrando el calor de un chocolate caliente; desde mi ventana, observo como hace olas. Las olas, me dijo: “Te las regalo para que sientas que estoy presente”. “No olvides que aunque el alma suspira, la leyenda del pasado nos retiene y no permite más recuerdos que los que son velados”.



Todo cambió el día 13 de noviembre, él se presentó; me contó su historia. -No te aflijas, no hay que temer; te acompañaré por un tiempo-. Sé que te cambié los cuadros, moví unas lámparas y los portarretratos de la entrada. Además, me molesta que tengas tantos artefactos eléctricos. –Desapareció el microondas-. “Estos aparatos entorpecen el flujo de buenas apreciaciones”, dijo. Haré mis travesuras, a quién no le gusta divertirse. -Si lo he sentido reír como a nadie-. Ahora, tus amistades no van a presentir absolutamente nada. Mi discreción es irreverente…ja, ja, ja…

Después de unos meses de maravillosa compañía, me acostumbré a las olas en la piscina, los muebles de la terraza guardados en la bodega, la limpieza extrema de las hojas que caen a la piscina; sus visitas se distanciaron.

Como todos los días, una bandeja con el desayuno y  una rosa color marfil junto a la servilleta. Llovía y las gotas resbalaban por la ventana formando figuras entrelazadas, me quedé observando fijamente y una música me encamino a otros mares.
Estábamos cabalgando por la playa, gozamos esos sus últimos días.  Caminamos por un sendero y al final me encontré con lo que tú me querías regalar,  una torre de altura blanca con luces intermitentes, me dijiste: “Como la vida son intervalos, esa luz será nuestra señal de reencuentro,  el mundo transita y la proximidad de sus colores no olvidará que hemos existido y que nada nos separa por más bruma  
que  se dibuje en el trasfondo del proceder de otros”.  Mi cuerpo recorría felicidad   y  tranquilidad.   Acarició mi pelo y no lo volví a sentir por un tiempo.

Mi faro guía e ilumina nuestra alma, cada vez que te alejes donde quiera que estés él volverá a revivir su intermitencia, regalará la luz que tú necesites.  La piscina no tendrá hojas, imagina, imagina nuestro faro está en las capas más relucientes de nuestra mente.

POSTE DE LA LUZ

Te vas a reír de mí, no creo que sea necesario.
Ya ha pasado tanto tiempo, los momentos dejados en ese poste de luz...
Mi casa descansa en ese poste de luz, que cada madrugada  deja la estela de tu visita. 
-¿Y por qué no te buscas otro lugar para dejarme tus notas?
-¿Y es preciso otro lugar?
El precio de mirarte es estar en este poste de luz que para mi no se apaga.
Antes era la piscina, hoy es el poste de la luz y ¿mañana?
No te apures, el mañana no se ha escrito hasta que amanezca…
O mejor dicho al toque de las doce, cuando el campanario de la iglesia cerca de tu casa deje el sonido estampado en la cuadra.
Tú casa ya despertó, hoy vas a trabajar y  yo espero…
-¿Para qué esperar?
No seas zonza, la espera es el sabor más exquisito de la creación, la intriga de la espera despierta toda clase de pasión.
Tendré todo lo que te gusta, vi en el refrigerador camarones frescos y ostiones.  Creo que haré ostiones en una salsa de azafrán.
-¿Cocinas todas esas exquisiteces?
-¿Dónde aprendiste?
En mis tiempos era chef de un elegante restaurante en Jeremyn Street y hasta cociné para Winston Churchill.  En París fui aprendiz de un hotel de lujo en la Avenida George V y  deleité a: Coco Chanel, Edith Piaf y tantos otros. Lo mejor fue en la época de María Antonieta, ella daba las fiestas más espectaculares, y la champaña corría hasta por los jardines. Cuando diseñaron y construyeron el parque de Versalles ayudé en la decoración y la fiesta para Monsieur Le Nôtre, “el jardinero del Rey”.
No seguiré con tanta historia…
Me encanta sentir tu voz tan apasionada, cuando me relatas los viajes; los personajes, las ciudades, olores, distracciones, emblemas, tradiciones y la quietud de una noche sentado en los jardines de Luxemburgo, apreciando la luna llena y los castaños festejando tu llegada.

Es cierto, mi vida ha sido multicolor y los colores se desgastan; yo no.  He varado por los mares de lo incierto, lo terrenal y más importante el aura celestial.  Ahora en mi universo, me apasiono por los otros, ya no vivo en mi “mundillo” solitario.  Estoy junto a ti y veo por tus ojos, y a través de tus problemas.  -Es un tiempo de baile, en el que saco a bailar a la que realmente quiero.  La acompañante que recitará mi nombre en el poste de la luz-.
Me dirán que soy un “fantasma enamorado”.  Y exactamente eso soy…
La luz del poste fue bajando de intensidad, su cristalina visión se enterró en la ventana.



SEDUCCION

Seducción de palabras,
  Oscuridad del retrato impregnado en las sombras,
sombras del destino,
huellas en el vuelo alto, golondrina grita tu nombre, estrellas en el mar.
Seducción de palabras,
amparo de tradición,
rompe olas de la ensoñación,
candencia en el zumbido de tus caricias,
no huye ni se esfuma.
Ríe que la espera consuela al triste,
seducción de letras abrazadas en el mástil,
bandera del amor forrada en terciopelo,
resbalando el sonido que no espera.

Lluvia respirando tu tiempo,
seducción del granizo que dejo frío el corazón,
desgarrado,
lluvia sanadora, aliviaste la caída de  gotas de
frialdad que las palabras hirieron el semblante acongojado,
mujer desesperada, mujer arañada…
Que no deje la seducción sin herir la…belleza…arremete… contemplas…
Que no dejen las palabras eco en la parada del bus sin espera…
Que no dejen las flores desojar su dolor por una palabra que no encontró valor…
Seducción de palabras,
dormido el sentimiento quieta la pasión.

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