martes, 9 de septiembre de 2014

INCONGRUENTE






Ella sólo clavó la mirada. Nada paso por su mente. Una sensación incongruente. Pero al final exquisita.  Estaba ante ese júbilo que no tiene nombre. Sin descripción. El aire paralizó toda la sala.  El escritorio parecía suspirar. No puede alejar esa mente inquieta.  Descontrol total. Parece que su cuerpo tenía escarcha.  Se derritió y el frío suave aterrizo en su ser. Contar los segundos ni minutos para qué.  Extraño esa sensación.  No es a menudo.  A veces al atravesar el umbral, lo desconocido me deja en éxtasis.  Recuerdo y recuerdo, me aturdo con los recuerdos. Que no paren de tocar mi puerta. Belleza extrema, pasión de locos e incandescencia que aniquila mi lógica.  Para que vivir sin esta sublime pereza, pereza del alma que busca sintonía. Cuando la encuentro quiero que me ataque me revuelque por la alfombra de mis sentimientos.  Que me atrape fuerte y me deje días de felicidad. 

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