viernes, 26 de septiembre de 2014

PASIÓN HOT


Mis manos no se controlan ante el teclado de mi "smartphone", quiero marcar el número, mejor dicho mandarle un "whatsapp", pero me dije, no le voy a dar en el gusto...No, no quiero pasar más noches de insomnio, quiero terminar con esta historia ya.
Chelsea Harbour Hotel

Qué atractivo lo encontré, me sonrió, esa risa pícara, esos ojos expresivos, traspasando la inmensidad del planeta en una ardiente mirada. Uf, que cambios tiene la vida. -De mi casa al trabajo, del trabajo a mi casa-. Y esos fines de semana, en que se hacen interminables, todo el mundo a mi alrededor tiene panoramas y ¿yo?... nada en el horizonte. Me pregunto, qué tiene toda esa gente que le renacen propuestas para salir a tomarse un trago, a comer, a bailar. Lo que es a mí, me cantan los pajaritos el día sábado y domingo. He llegado a estar fines de semana en que me veo todos los programas de televisión que encuentro. Lo último fue suscribirme a los canales "hot", el canal Playboy; otros más como Venus, y todos los nombres eróticos que puede encontrar. Debe ser mi hambre por sexo, que me lleva a las fantasías más increíbles. -La mente no tiene límite-. Y mejor, porque lo he pasado increíble y el tiempo se me fue y, no me di cuenta que era lunes. Claro, que si de límites se trata, todo cansa y ya los canales "hot" no me atraen más... siempre es lo mismo, repetimos posturas y otras nuevas, que aburrido. Ahora, quiero conversar, sí, conversar hasta con las puertas, quiero tener un grupo que conversemos hasta quedar cansados...Y, si no es un grupo, por lo menos una persona, que sintonice con mi vida, que su antena esté dirigida en mi onda... Me acaba de llegar una invitación, encuentro de solteros en el "Chelsea Harbour", "Trae un acompañante, que sea de las características que a continuación detallamos: persona soltera, sin compromisos, atractivo, de nivel social al que tú perteneces, distinguido, buena posición económica y social". Me fui feliz con un amigo, la descripción de los candidatos era exactamente lo que decía la invitación. La gente que circulaba era linda, linda, vestidos muy elegantes, de buena presencia, era una fantasía verlos a todos...Se acercó un "posible" candidato, se veía seductor, interesante, con esos ojos que alumbran el "faro" de la sensualidad. Me conversó, nos tomamos unas copas de champaña y, luego, me invitó a salir a la terraza del bar, donde la vista del río Támesis era absorbente, una noche estrellada, en una palabra, una noche romántica, llena de fuego en el ambiente. Nuestros temas fueron tan variados, me atrajo mucho su intelecto, y me despertó algo muy especial. Su gentileza y delicadeza, eran demasiado elocuentes; yo quería un poco de acción. La acción no llegó hasta varios encuentros más tarde. Rodó todo, sí, realmente, un amante apasionado, que te deja toda la semana envuelta en una nube...Claro que mi nube, no duró mucho más...después de tantos mensajes, "whatsapp" y toda clase de “tecno-romance”, mi pasión se diluyó hasta que un día, caminando por Covent Garden, fui a mi café favorito. Pensando en él, dando vuelta a sus besos, su risa, su expresión, ese incendio que provocan los pensamientos más increíbles. Ahí apareció ante mí. Estaba mirándome fijo... -¿Cómo estás? -Qué alegría verte. Me puse nerviosa. Reconstruí todos los instantes de nuestros encuentros en un segundo. -Lo noté un poco nervioso-. Su cara reflejaba una diferencia que sus ojos delataban. -Bueno, te dejo, porque me están esperando... Se fue y lo seguí con la mirada. Subió por una escala de mármol. -El café tiene un restaurante en la parte superior-, se especializan en mariscos, y son famosas sus langostas que vienen de "Eyemouth" en Escocia. -Tierra de langostas, más besos apasionados se me escaparon de mi mente... Como soy curiosa, me fui al segundo piso, antes de irme, con la excusa de pasar al baño. Fue difícil, lo que me encontré, mis ilusiones se resbalaron por la elegante alfombra. Ahí estaba mi enamorado, ese hombre que me dejó una huella irreverente, sentado y tomado de la mano. Se miraban como si el mundo no existiera, levantaban las copas con gran alegría (no era la misma que me demostró a mí, era otra clase de felicidad). Su pasión tenía un terno oscuro.