domingo, 14 de septiembre de 2014

PELÍCANOS, UNA ACTITUD




Observar a los pelícanos es algo relajante, mirar esos ojos con un movimiento de radar que no pierden un segundo de avistar lo ocurrido en sus inmediaciones.  Con su porte imponente y pico alargado los pelícanos producen ese "don de mando" para cualquiera que los vea alineados en los techos o reteniendo su espacio en las rocas. La mitología los propaga en sus relatos.  Pero más que toda historia, los pelícanos están ahí en la costa mostrando su actitud de temple.

Esa actitud de temple es la que nos lleva día a día a valorizar el entorno en que vivimos, y que muchas veces es simplemente olvidado o relegado por algo más importante.  La naturaleza la destruimos día a día, sin consciencia de lo que pasa a nuestro alrededor.  Con una población en alza, contaminación, mala calidad de vida y consumismo, el entorno se repliega a segunda clase.

Es hora de mirar a esos pelícano que esperan que las aguas no se contaminen para poder tragar el agua salada y convertirla en agua dulce.

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