domingo, 5 de octubre de 2014

No estás ausente

He recorrido tu cara mil veces;
ese reflejo escondido en tu ventana
me recuerda que tu luz irradia la alegría 
de mis días;
fuente transgresora, 
recogiendo los atardeceres de tus palabras.
Multitud de eventos evaporados en el silencio al otro extremo. 
Todos los mensajes repartidos en
tu mente delatan que no estás ausente. 

Un pliegue en el abrigo, 
ese hilo fino que aunque se corte
atesora el arte de una huella distintiva
marcada en la tela. 

Sincronización tecnológica que no aspira
la fuerza que el corazón dictamina. 
Tu imagen senda enraizada en mi vida. 

Renace en burbujas una frase en el cielo,
esperanza que lo nuestro es ensueño.
Champaña dorada recubre tu boca,
frutos del bosque en tus labios;
delicioso elixir que me has regalado. 

No te confundas,
me dices,
no es una obsesión,
más profundo anclado en los pensamientos de tu presente;
No es necesario recurrir al olvido. 
Regálame tu mirada adornada de ternura
y en lo alto del espectro encontraré tu risa convergiendo en mi cuerpo.