jueves, 1 de octubre de 2015

AL SERVICIO DEL SEÑOR TACAÑO








A quien no se le ha venido un globo encima y casi le revienta en la cara,
Hoy día atravesando la calle casi me atropelló un carro de la funeraria, menos
mal que era una elegante limusina Mercedes Benz, ya que sería una muerte
digna y en estilo.  Pero volviendo al globo, qué cosa más desagradable, al igual
que niños engullendo toda clase de fábrica de comida chatarra y sus caras manchadas con
ketchup, esperamos que sea Heinz, ya que si vamos a llenar el estómago con
algunas toxinas, por lo menos que su aliño sea decoroso y de buena calidad, para tapar
el mal gusto de la fritura de aceites dormidos en el tiempo.
Bueno la vida moderna requiere de ciertos recatos.  Nuestro olfato y gusto tienen que pasar un buen rato.
Si de comida se trata, no hay que escudriñar mucho para tener a nuestro magno personaje “el tacaño”, un encantador que se retrata en su forma de vestir y siempre con gestos de amabilidad. Luego, entra en terreno y desarrolla su peculiar estilo de entretención.  Invita a comer y pide el vino más barato: 
-Tráigame dos copas del vino de la casa. Al final, las dos copas salieron más caras que la botella entera, pero el tacaño quedó feliz, y un tacaño feliz vale por mil…Es para una salida…a la segunda tendrá que salir con la señora de turno.  La última salida del señor “tacaño” le salió barata entre comillas, porque su acompañante no bebía alcohol, sólo agua mineral Evian, y cuando era pleno verano pedía San Pellegrino .  A la hora del café, el señor “tacaño” pidió Nescafé, el mozo lo miró con una cara, que con su mirada y estupenda figura, no había nada que decir.  -Un macchiato le encantará.
-La cuenta, por favor( hay que reconocer que el señor tacaño es muy caballero a la hora de tratar a la gente).  Ya nada era reconfortante para el señor “tacaño“, su salida, mejor dicho, su conquista había quedado derramada en un saldo negativo en su tarjeta de crédito.

Recomendación de la semana: Arranque de los tacaños
Y los varones, arranque de las damas  que ordenan comida rápida, al final, son más caras en el gastroenterólogo…
Enseñanza: “Más vale tacaño en mano que la quiera que suelto de billetera con ego superlativo”


¿Y para usted que es mejor el señor tacaño o el señor ego?

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