domingo, 25 de octubre de 2015

DULCES SUEÑOS





Entró sin desesperarse. Abrió la puerta con mucho cuidado, las bisagras crujían un poco. La próxima vez, me aseguraré que le hayan puesto un poco de aceite.
            -Maldición, hay alguien viendo la televisión.

Subí midiendo cada paso, él se encontraba en el segundo piso. Pensé: al fin podré liquidar a este maldito que no me deja dormir. Mueve la cama sin cesar y parece que todo el día camina de un lado para otro, me tiene enfermo. Me acaban de recetar "hypericum" o "hierba de San Juan". Espero me haga efecto.

A pesar de meditarlo, no tengo otra alternativa, le voy a dar un buen escarmiento. No puedo seguir sin dormir. Si, además, cuento las tazas de café que tomo diariamente, puedo decir que mi vida se ha convertido en un suplicio.

Llegué al tercer piso . Yo arriendo el segundo. Blake, estaba, según, lo que veía, totalmente dormido. Vi unas pastillas en su velador y, en la alfombra, desparramados los envases. Me acerqué, un poco temeroso. Las manos me transpiran y las piernas me tiemblan.  Traté de agacharme lentamente. No sentí su respiración. Lo llamé al oído, Blake, Blake, despierta viejito.  Me di vuelta; un poco asustado ,y le susurré: Blake, ¿lo hizo por mí?

Su respiración ausente, me demostró que no tuve necesidad de ensuciarme las manos Bajé la escala muy lentamente., Barry miraba Fox News.

De vuelta en la calle. Uf.. respiré y sentí el olor a primavera. Di gracias por estar entero y no despedazado por mis obsesiones. Crucé, me tomé un buen Capuchino.

De vuelta en la casa, Barry seguía viendo las noticias, junto a él una botella de cerveza.   
            -Barry que tal. ¿Cómo ha estado tu día?
            -Bien gracias, todo tranquilo.

Al llegar a mi habitación, me tiré sobre la cama con un gran alivio. El colchón estaba muy blando, hundido.  Cuando me compre mi nuevo departamento cambiaré todo y, lo primero que tendré, será una cama  con el colchón más caro y elegante que encuentre. Creo que me lo merezco. Después de todo, tanto tiempo soportando al viejo y, más encima, leyéndole todos los días la página roja.

Al final, fue buena la espera. El señor Blake me dejó como heredero universal de su cuantioso portafolio de acciones. El pobre Barry tendrá que conformarse con la casa vieja y la crujidera de piso (no tuvo cerebro para salir de la sombra de su padre).  El que ríe ultimo, ríe mejor, lema central de un convicto.




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