lunes, 21 de mayo de 2018

En cada ola un recuerdo




Esa mirada sutil riendo en la espigada inconsciencia;
inconmensurable atracción,
un salto de risas,
un guiño,
transformación irreverente,
juego al pasar reteniendo la marea,
el alma recordando en cada ola.

Ese refugio de atardecer rojizo en el horizonte,
dibujando la silueta de las rocas y los barcos a la espera.
El sol nos ha dejado su silencio transparente;
y en cada rincón un recuerdo.

Las gaviotas planeando y escribiendo su danza,
las algas recostadas en figuras observadas,
la brisa pegando en tu cara.

Un destello de ese abrazo palpitante,
en quietud, sin respiro, sin una frase.

A lo lejos el camino de volver al encuentro.





©carolinapaton

domingo, 20 de mayo de 2018

MEGHAN Y HARRY, UNA HISTORIA DE AMOR EN TIEMPOS DE REDES SOCIALES





Meghan y Harry, una historia de amor en tiempos de redes sociales.  El pasado 19 de mayo, será recordado como el día en que el amor predominó en twitterInstagramFacebook y muchas de las redes sociales que recorren nuestra órbita.  Desde el Castillo de Windsor, símbolo histórico de la realeza británica, donde la pompa y majestuosidad se dan en elegancia y estilo, fueron testigo como los ojos del mundo se paralizaron por horas para asistir al matrimonio real de los, hoy, Duque y Duquesa de Sussex.  El atractivo del evento era ver cómo un cuento de hadas  puede ser realidad en los tiempos que corren. Y a pesar de las redes sociales y las señales de wifi, el bluetooth, el data, no hay nada que no esté escrito en las estrellas y en el corazón.   Las aplicaciones para buscar el alma gemela pueden quedar en modo avión por un tiempo, mientras la realidad (no virtual) a nuestros ojos puede llegar.  Y como bien le llaman los franceses coup de foudre.  Este amor a primera vista de Meghan y Harry demostró que el romanticismo es y permanecerá por siempre y romperá  todos los límites impuestos por la sociedad.    La monarquía británica (The Firm),  inexorablemente sintió las campanadas del Big Ben, y bajo el  lema "adaptarse o desaparecer", ha demostrado insuperable intuición y dinamismo para salir con estilo y distinción como es su costumbre;  demostrando que los ciclos dejados atrás son imperedeceros  para las futuras generaciones, las cuales atesorarán la tradición como un sello de movimiento en el tiempo con desafíos apasionantes.   

Recorriendo el tiempo, la Reina Victoria en 1891 viajaba desde el Castillo de Balmoral, en Escocia.  Tomaba el tren en la estación local de Ballater, despedida por la guardia real de los Highland.  En su primera parada en la estación de Perth, la Reina Victoria disfrutaba de una suntuosa comida, que incluía:  Consomé, Turbot con salsa de langosta, chuletas de cordero, faisán, compota de peras y 
jalea con licor de madeira.

En el matrimonio de Meghan y  el Príncipe Harry, el desayuno (wedding breakfast) ofrecido por su majestad la Reina Isabel II, fue bastante más  frugal y liviano que las comidas reales de tiempos ancestrales. Se sirvió una selección de canapés: langostinos con crème fraîche de cítricos envueltos en salmón de escocia, esparragos envueltos en jamón de Cumbria, entre otros; y en lo dulce, macarrones de pistacho acompañados de champaña Pol Roger brut reserva.  Todo coronado con la torta de novios hecha de biscochuelo a base de elderflower (jarabe de flor de saúco) y limones de Amalfi.


Una mirada al viento y un segundo de estruendo.  El corazón viajando como un rayo de inconsciencia en una sombría noche de verano. Un día lluvioso cobijándose bajo el mismo paraguas.  Al cruzar la calle dos miradas que se nutren.  El coup de foudre está ahí dónde menos unos se lo espera.  Y, tal vez en tu whatsapp haya un mensaje.

¡God Save The Queen!

©carolinapaton